México, entre abismos digitales y la sociedad de la información y el conocimiento (quince años después)

En el año 2002 la investigadora Delia Crovi publicó un artículo titulado “Sociedad de la información y el conocimiento. Entre el optimismo y la desesperanza”, en el cual exponía los orígenes económicos y tecnológicos de dicho concepto, así como la importancia de entender a la “brecha digital” de forma integral. Para Crovi, México estaba no frente a una “brecha” sino en un verdadero “abismo digital”, hablando de aquellos que tenían acceso y habían incorporado las TIC a su vida cotidiana y los que no. Sobre este abismo digital Crovi mencionaba que estaba integrado por tres dimensiones:

  1. Tecnológica: aquellas relacionada directamente con el acceso a las tecnologías de información y comunicación (TIC).
  2. De conocimientos, en cuanto a la posesión de habilidades y saberes para utilizar las TIC en su propio beneficio.
  3. De participación: dimensión en tanto individuos como naciones aprovecharan las TIC para participar, manifestarse e intervenir en las decisiones relacionadas con la construcción de la sociedad de la información y el conocimiento.

Crovi advertía que la ausencia de cualquiera de estas dimensiones era incurrir en exclusiones, como ciertamente ya pasaba con los programas gubernamentales existentes en aquel momento.

Ciertamente hoy México no es el mismo que aquellos años: se evolucionó desde el Sistema Nacional e-Mexico a dos esfuerzos bien diferenciados y complementarios: “México Conectado” y “Estrategia Digital Nacional”; se crearon o fortalecieron instituciones públicas relacionadas con este ámbito (Unidad de Gobierno Digital, Instituto Federal de Telecomunicaciones, etc.); el número de hogares con acceso a internet creció desde menos del 10 hasta casi el 40% (INEGI, 2016); se han creado iniciativas públicas y privadas para impulsar la alfabetización digital, mediática e informacional (PIAD, por ejemplo); se ha formalizado la participación ciudadana en ámbitos de gobierno abierto (Plan de Gobierno Abierto 2016-2018); y, finalmente, acudimos a la popularización de iniciativas que reconocen el uso de las TIC para ámbitos de interés nacional (por ejemplo, el Premio Nacional de Innovación Tecnológica para la Inclusión Social), así como al crecimiento de iniciativas ciudadanas para el fortalecimiento cívico (por ejemplo, la app de los Supercívicos).

Ahora, si bien se han definido y ejecutado múltiples esfuerzos desde el ámbito gubernamental para mejorar el acceso y uso a las TIC (con grandes retos que persisten), la dimensión de la participación social de la que habla Crovi, es el elemento menos relevante en la agenda para construir una sociedad de la información y el conocimiento (SIC), aún en mecanismos ya formalizados como la Alianza para el Gobierno Abierto. Quizá esto se puede ver claramente en el ámbito local, donde el esfuerzo por impulsar la institucionalización de la participación ciudadana demuestra nuevos estilos en la relación ciudadanía-gobierno, pero sin que se pueda hablar de procesos que se hayan consolidado (Arzaluz, 2013). Igualmente, al diseñarse y ejecutarse grandes proyectos TIC como las “ciudades digitales” o “ciudades inteligentes” estos se han concentrado en ámbitos de infraestructura, fomentando sólo marginalmente procesos de innovación social (Delgado, 2016). Desde el ámbito académico se han cuestionado también los impactos de proyectos para facilitar el acceso a las TIC mediante centros comunitarios (Merino y Fierro, 2015).

En un escenario complejo a nivel internacional, una mayor vigilancia y participación ciudadana y cada vez recursos más escasos, creo que es crucial retomar las palabras de Crovi en en el sentido de que construir una SIC: “es una tarea de carácter multisectorial que debe tener como objetivo común hacer que del uso de las herramientas de la convergencia tecnológica se conviertan en conocimiento y en instrumentos de participación social”, todo ello manteniendo, al mismo tiempo, una actitud crítica y vigilante.

.. poca cosa.

Quince años después de la publicación de Crovi creo que es tiempo de preguntarnos: ¿Qué sociedad de la información y el conocimiento se está construyendo hoy en México? ¿Quiénes son sus principales actores? ¿Cuánto hemos avanzado (o retrocedido)?  ¿Existen resultados e impactos medianamente claros, positivos… de los recursos invertidos? ¿Vamos lo “suficientemente” rápido en comparación a otros países? En definitiva, ¿tenemos razones para ser optimistas o mas bien estamos más desesperanzados que en aquel 2002?

Referencias:

Arzaluz, Socorro (2015) La institucionalización de la participación ciudadana en municipios mexicanos: Notas a partir del Premio Gobierno y Gestión Local. Gest. polít. pública vol.22 no.1 México ene. 2013. Disponible en: http://www.animalpolitico.com/blogueros-salir-de-dudas/2015/08/18/enova-1700-millones-gastados-y-80983-ninos-peor-en-la-prueba-enlace/

Crovi, Delia (2002) Sociedad de la información y el conocimiento. Entre el optimismo y la desesperanza. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, vol. XLV, núm. 185, mayo-agosto, 2002, pp. 13-33. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/421/42118502.pdf

Delgado, Felipe (2016) Propuesta de modelo de gobierno electrónico para fomentar la innovación social a nivel local. INFOTEC. Trabajo final de Maestría en Gestión de Innovación de las TIC. Disponible en: https://innovacionysociedad.files.wordpress.com/2016/10/felipe-delgado-trabajo-final-vfg.pdf

Merino, José y Fierro, Eduardo (2015) Enova: 1,700 millones gastados y 80,983 niños peor en la prueba Enlace. Nota en Animal Político, 18 de agosto, 2015. Disponible en: http://www.animalpolitico.com/blogueros-salir-de-dudas/2015/08/18/enova-1700-millones-gastados-y-80983-ninos-peor-en-la-prueba-enlace/

INEGI (2016) Estadísticas a propósito del día mundial de Internet (17 de mayo). Disponible en: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2016/internet2016_0.pdf

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Gobierno electrónico e innovación social a nivel local

¿Qué pasaría si pensáramos en el gobierno electrónico más allá del WiFi en un parque público o de un sistema para pagar el predial? ¿Qué tal si involucráramos a las personas en la solución de sus problemas comunitarios… apoyados en iniciativas digitales gubernamentales? 

     Cuando escuchamos o leemos una de las palabras por antonomasia de nuestra época, “innovación”, quizá en lo primero que pensamos es en algún dispositivo tecnológico (drones, robots, smartphones,…), o de un negocio tipo Uber, Airbnb, etc. Siguiendo la propuesta de Lundström y Zhou (2011), ambas cosas podrían considerarse como innovaciones “tecnológicas” y de “negocios”, respectivamente, a las que se uniría un tercer tipo innovación: la “social”. Si bien no existe una definición única de “innovación social”, una que me agrada es la siguiente:

las innovaciones sociales en general se pueden entender como un cambio en las actitudes, comportamientos o percepciones de un grupo de personas que se unen en una red de intereses alineados y que, en relación con el horizonte de las experiencias del grupo, conduce a nuevas y mejores formas de acción colaborativa en el mismo grupo y más allá de él. (Neumeier, 2011). Remarcado propio.

   Repito algunas palabras y frases de la definición que me parecen clave: actitudes, comportamiento, percepciones y nuevas formas de acción colaborativa, en definitiva, la búsqueda y establecimiento de soluciones a problemas o necesidades por parte de un colectivo.

   Por otro lado, en la administración pública uno de los ámbitos de acción que ha cobrado importancia en las últimas décadas es el gobierno electrónico o “e-gobierno”, cuyo rasgo fundamental es la introducción de las TIC para mejorar la acción gubernamental. La introducción de las TIC en la administración pública es un campo de estudio de relativa madurez para la academia, aunque hay cierto consenso en que la mayoría de investigaciones se han realizado en un nivel nacional y en menor medida en el local. A su vez, para explicar la manera en que las TIC se implementan en el gobierno se han propuesto diversos modelos de e-gobierno, la mayoría de los cuales se apoyan en la metáfora de la evolución, es decir, proponen un gobierno electrónico que va de un estadio inicial de relativa simpleza (páginas web, por ejemplo) a otros de mayor complejidad (sistemas transaccionales, de información geográfica o de e-participación). Igualmente, el e-gobierno acompañaría una “transformación” de los quehaceres del gobierno (más eficiente y democrático), sin embargo, existe evidencia que señala que esto no necesariamente sucede así, porque si bien los primeros pasos en el desarrollo de un e-gobierno son relativamente semejantes (desarrollo de sitios web, modernización de la infraestructura tecnológica,…), la transformación gubernamental, que implica, necesariamente, una mayor colaboración con otros actores sociales y gubernamentales, es aún incipiente e incluso inexistente en muchos de los casos, principalmente en el orden local.

   Así pues, como trabajo final de maestría, me interesó analizar en qué medida los gobiernos locales fomentan la innovación social a través de sus iniciativas de “gobierno electrónico” o similares. Para ello, se analizaron cuatro experiencias municipales reconocidas en su momento con el Premio Gobierno y Gestión Local, en su vertiente del Reconocimiento especial CIDE-INFOTEC: Durango (2009), Cajeme (2011), Zapopan (2011) y Querétaro (2012).

   En este trabajo se encontrará una propuesta de “modelo” de gobierno electrónico, que retoma elementos considerados por especialistas y organizaciones internacionales en aspectos tecnológicos, organizacionales y de política pública, pensado especialmente en el ámbito local. Asimismo, se exponen algunas recomendaciones para los tomadores de decisiones, las que pueden ser tomadas como puntos de partida para favorecer la innovación social.

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Imagen: extracto del modelo de gobierno electrónico para fomentar la innovación social a nivel local.

    El propósito final de esta propuesta es exponer la necesidad de reflexionar sobre usos y aplicaciones del gobierno electrónico más allá de las generalmente pensadas (gestión, automatización, etcétera), al fin de imaginar, pensar y evaluar sus potencialidades para la resolución de problemáticas complejos y comunes: transporte, seguridad pública, salud y mejora del bienestar en general.

“Propuesta de modelo de gobierno electrónico para fomentar la innovación social a nivel local” (2016)

Descargar documento (PDF, 2.6 Mb)

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Referencias:

Lundström y Zhou (2011), Promoting innovation based on social sciences and technologies: the prospect of a social innovation park, en The European Journal of Social Science Research, vol. 24, Marzo-Junio 2011, 133-149. Disponible en:

http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13511610.2011.583864